Visibilidad y garantía, claves del consumo de productos ecológicos
Por José Navarro
Si la agricultura ecológica supone el retorno a la tradición y a nuestros orígenes, me remonto en el tiempo para reproducir la célebre frase de Confucio: El hombre que mueve montañas comienza llevando piedras pequeñas. Frase que, aplicada a la alimentación ecológica, nos dice que si todos ponemos nuestro granito de arena conseguiremos potenciar el consumo de productos biológicos como base de una alimentación saludable. ¿La clave? Fomentar su consumo creando prescriptores y garantizando al consumidor la calidad de estos productos.
El consumo de productos ecológicos en España es una tendencia al alza, como muestran los estudios que continuamente se realizan, pero todavía estamos lejos de alcanzar los niveles de algunos países europeos, en parte debido a la falta de conocimiento que tiene el consumidor. Por eso, necesitamos hacer un esfuerzo, en primer lugar, en la promoción de los beneficios de los productos ecológicos, es decir en evidenciar sus valores diferenciales.
Los criterios ambientales no son los únicos que debemos fomentar para estimular ese cambio de valoración que el consumidor debe hacer de la oferta ecológica; sino que debemos ayudar al consumidor a valorar las condiciones éticas y sociales de su consumo: preguntarse cómo se ha producido el producto y cuál es el comportamiento de la empresa productora.
Además de falta de información, los consumidores se encuentran con dificultades a la hora de identificar un producto ecológico, o dudan de la veracidad de su calificación como ecológico. Lo que nos lleva a plantearnos la necesidad de una consolidación de las empresas certificadoras, que son las que se encargan de verificar el cumplimiento de las normas de agricultura, ganadería y producción orgánicas. Pero no sólo esto es necesario, sino también una consolidación y ampliación de la oferta de productos con la etiqueta ecológica.
Por lo tanto se trata de ayudar a los ciudadanos, especialmente a los jóvenes, a formarse una conducta responsable en su comportamiento de compra. Conducta basada en los valores añadidos de los productos ecológicos, que transmitirán a sus seres queridos, convirtiéndose en trasmisores del conocimiento necesario para ese cambio de valoración que debe producirse en la sociedad.
En definitiva, se trata de mejorar la percepción del consumidor de los productos ecológicos, haciendo visible su incidencia en una alimentación saludable y en un desarrollo sostenible. Formar consumidores amantes de su salud y del medio ambiente y prescriptores de la cultura bio en todos sus sentidos.